#16- La Tercera Sabiduría Estratégica:

3 la tercera sabiduría
3 la tercera sabiduría
Manny Bogado

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#16- La Tercera Sabiduría Estratégica:

“Elija la línea o curso de menor expectativa para entonces explotar la línea de menor resistencia”. 

El poseer las herramientas conceptuales para pensar estratégicamente es la habilidad más poderosa que un director, un CEO, un empresario o cualquier persona que desea vivir bien pueda adquirir. 

Pues para vivir bien hay que saber pensar y para pensar bien tenemos que considerar a la sabiduría como parte de la ecuación.

En esta mini serie de artículos sobre Estrategia ya hemos compartido dos de las “Sabidurías Estratégicas”.  Si deseas entrenar tu mente a pensar Estrategia te sugiero un sencillo ejercicio: lee las tres Sabidurías Estratégicas que compartimos y observa como estas se conectan al Principio Estratégico. Pero si además te animas a dedicar un dia a pensar intencionalmente en cada Sabiduría Estratégica y ver como puedes aplicarlas en tu empresa (o en algún otro campo de tu vida) será un excelente ejercicio para tomar buenas decisiones y pensar estratégicamente.  

El simple hecho de seguirlas asegurará que tu pensamiento será estratégico y te estarás regalando posibilidades significativamente más altas de alcanzar el objetivo que te hayas propuesto.

El objetivo de esta serie es empoderarte. El conocimiento de Estrategia es muy poderoso y por lo tanto nunca está demás enfatizar que lo utilizamos para el bien y para el beneficio integral de todo el entorno. Estrategia no se puede separar de un buen liderazgo.   El general Norman Schwarzkopf decía que “el Liderazgo es una potente combinación de estrategia y carácter. Pero si debes quedarte apenas con uno, quédate siempre con el carácter”.  

Las “Sabidurías Estratégicas” son axiomas que la mayoría de los egresados de las más prestigiosas academias militares del mundo reconocerían. Te aseguro recogerás los frutos indefectiblemente si las practicas.  De eso se trata Estrategia.   

Antes de compartirte la Tercera Sabiduría seria importante explicar qué es un axioma. La palabra axioma proviene del griego (ἀξίωμα), que significa «lo que parece justo» o, que se le considera evidente, sin necesidad de demostración.

Entre los filósofos griegos antiguos, un axioma era lo que parecía verdadero sin necesidad de prueba alguna.

Fueron los matemáticos griegos de la Biblioteca de Alejandría aquellos que consideraron por primera vez axiomas logrando así uno de los grandes frutos de las matemáticas: la reducción de asertos matemáticos y teoremas, en forma racional y coherente, a una pequeña cantidad de axiomas muy simples (ejemplo: reglas de la aritmética).

La Primera Sabiduría dice “Ajusta tus objetivos a tus medios”, la Segunda Sabiduría dice “Ten siempre en mente el objetivo, adapta constantemente tus planes a las circunstancias”.

Y la Tercera Sabiduría Estratégica dice:

Elige la línea o curso de menor expectativa y explota la linea de menor resistencia.” 

Observemos la primera parte de la frase: “elige la linea o curso de menor expectativa”.

Estrategia no se trata de ser igual a los demás, se trata de diferenciarte.  Si eres igual a los demás, si no logras diferenciarte de alguna manera, entonces no serás ni mejor ni peor a tus competidores, serás simplemente igual. Y si piensas igual a tus competidores consecuentemente tomarás el mismo camino que ellos y cualquier “competición” o “enfrentamiento” se dará de manera frontal (i.e. se dará una “convergencia estratégica). Si tu competidor sabe anticipadamente lo que harás se preparará.  Y si está preparado será natural que la disputa sea más desgastante y la destrucción de valor más probable.   

La Tercera Sabiduría Estratégica busca evitar tal situación.

En Estrategia debes encontrar y elegir “la línea o curso de menor expectativa”.  Esto demanda creatividad, innovación y cambio.  Pero innovación es una de las dimensiones fundamentales del Arte de la Estrategia. Debes sorprender en algo. Estrategia se trata de “sorpresa”, pues es ahí donde tendrás la oportunidad, donde no existe resistencia. 

Y “resistencia” es la palabra clave de la segunda parte de la Tercera Sabiduría: 

…y explota la línea de menor resistencia”.   Estrategia se trata de lograr el objetivo con el menor esfuerzo posible y sin destruir valor.  Esto no significa que será fácil, pero sí significa que te costará menos (en todo sentido) que si fueras por otro lado. Es sabiduría, no magia. 

Medita en la afirmación de la Tercera Sabiduría Estratégica y repasa las analogías liquidas que utilizamos en el post anterior. Bruce Lee decía que debemos ser como el agua, Sun-Tzu  también afirmaba que los ejércitos deben ser como el agua, pues la naturaleza del agua es evitar lo alto e ir hacia abajo (seguir la linea de menor resistencia). 

De igual manera, los rios serpentean la tierra fluyendo por el camino de menor resistencia. Si observamos desde un avión veremos que los rios mientras más pequeños sean más serpentearan de forma imprevisible, sin olvidar su objetivo final que es llegar al mar. La naturaleza siempre busca el curso de menor resistencia.

Para saber cual es el curso que tu competidor no se espera debes conocerte no solamente a ti mismo sino también conocer a tu competidor, a tu mercado, a tu industria.

Recuerda: Elige el camino menos esperado y ve por donde hay menos resistencia.

“En Estrategia el camino más largo suele ser el camino más corto” afirmaba el gran estratega militar Basil Liddell Hart. 

Para terminar utilizemos el mismo ejemplo de RC Cola que vimos en la Primera Sabiduría Estratégica.  

RC Cola desapareció del mercado a causa de no haber ajustado sus objetivos a los medios, pero antes había surgido con una gran sorpresa para competir con Coca Cola y Pepsi: la primera bebida diet del mercado.   

En ese momento el segmento diet no estaba siendo atendido (no existia hasta entonces) y las grandes corporaciones no habían identificado dicha oportunidad.  Sin embargo RC Cola lo había visto y tomó el curso que nadie esperaba (lanzar la primera bebida cola de dieta). No tuvo resistencia porque simplemente no existían competidores en ese nuevo segmento (i.e. RC Cola explotó la linea de menor resistencia). 

Siguiendo la Tercera Sabiduría Estratégica (de forma consciente o no) RC Cola logró posicionarse y surgir como el competidor que nadie esperaba. Pero luego se equivocó al no entender en profundidad las razones de porqué había surgido y no seguió la Primera Sabiduría Estratégica y terminó desapareciendo.

Las mismas industrias automotrices japonesas siguieron estos axiomas  sorprendiendo al mercado americano inicialmente en los años 60 a 80. Inicialmente creando un mercado inexistente en EU con las motocicletas livianas de Honda y posteriormente con los automóviles, también iniciando con motores y autos pequeños, sorprendiendo a los americanos.  

La historia del Caballo de Troya es otro buen ejemplo. Puedes identificar las primeras tres Sabidurías Estratégicas en el Caballo de Troya?

Sigue las  Sabidurías Estratégicas y estarás pensando estratégicamente y evitándote errores innecesarios y costosos. 

En el proximo post compartiremos la Cuarta Sabiduría Estratégica.  

 

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#15 – La “Segunda Sabiduría Estratégica” – Síguela para evitar olvidar lo más importante.

#15 - La “Segunda Sabiduría Estratégica” - Síguela para evitar olvidar lo más importante.
#15 - La “Segunda Sabiduría Estratégica” - Síguela para evitar olvidar lo más importante.
Manny Bogado

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#15 – La “Segunda Sabiduría Estratégica” – Síguela para evitar olvidar lo más importante.

Bruce Lee, el célebre icono del Kung-Fu, aconsejaba a sus alumnos que sean como el agua: “Si pones agua en una taza, se convierte en la taza, si pones agua en una botella se convierte en la botella, si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar. Se como el agua. Amigo mío, el agua que corre nunca se estanca, así es que hay que seguir fluyendo.”

Esta metáfora líquida también es utilizada por Sun-Tzu en su conocido tratado de estrategia al afirmar que “los ejércitos son como el agua: la naturaleza del agua es evitar lo alto e ir hacia abajo.”

Estas metáforas nos servirán para introducir la Segunda Sabiduría Estratégica. Te será útil para tomar mejores decisiones e interpretar con mayor agudeza estas  afirmaciones casi esotéricas de Bruce Lee y Sun-Tzu:  

La Segunda Sabiduría Estratégica dice: Ten siempre en mente el objetivo, adapta constantemente tus planes a las circunstancias. 

Estrategia no es piedra, es agua.  Es flexibilidad, no rigidez y siempre debe adaptarse pero sin olvidar el objetivo final.  La metáfora del agua es por lo tanto apropiada pues esta se adapta a toda forma pero sin perder su propia esencia. Es flexible pero no corrupta, es integra pero se adapta a las circunstancias para lograr el objetivo final. 

Utilicemos esta misma metáfora para dilucidar dos aspectos de la Segunda Sabiduría Estratégica:

  1. Los ríos no olvidan su objetivo final. Todos llegan al océano sin importar cuantas vueltas y desvios necesiten hacer antes. 

2. Para llegar al objetivo final siempre buscan el camino que presenta menos resistencia. Se adaptan al terreno y fluyen por donde les sea natural, por donde encuentran menos obstáculos.  

Como todas las Sabidurías Estratégicas  esta también es evidente por si misma y sencilla en apariencia. “Ten siempre en mente el objetivo, adapta constantemente tus planes a las circunstancias”.

No obstante, la no observación de la Segunda Sabiduría Estratégica, así como ocurre también con la Primera Sabiduría, es la causa de muchos errores estratégicos y la razón de porque muchas empresas (y personas) terminan perdiendo el camino.

La Fábula de Esopo nos narra como una liebre y una tortuga se retan a una carrera para ver quién de las dos es más rápida. Evidentemente la liebre parte en cabeza y en poco tiempo coge una gran ventaja sobre su lenta perseguidora. Al verse con la victoria en el bolsillo la liebre se permite sentarse a descansar a la sombra de un árbol y cae dormido. Cuando despierta la tortuga está a punto de cruzar la meta y pese al esfuerzo de la liebre que trata en vano de retomar la cabeza, la tortuga acaba ganando la carrera. La fábula suele ser vista como un elogio a la constancia y a la perseverancia de la tortuga. Pero del punto de vista estratégico no fue la tortuga la que ganó, sino la liebre la que perdió. Perdió porque cometió el error de no recordar la Segunda Sabiduría Estratégica.  

La Segunda Sabiduría Estratégica nos recuerda de ser como las aguas del rio que no olvidan llegar al mar aunque estas fluyan por los larguísimos cursos del Nilo o del Amazonas pasando por innumerables terrenos y situaciones.

El objetivo final de la Estrategia no es el objetivo táctico a corto plazo, sino el objetivo superior al cual los demás objetivos tácticos se deben someter.  La Estrategia que está por encima de todas las estrategias a corto y mediano plazo la llamamos “Gran Estrategia”.

Veamos un ejemplo de Estrategia vs. Gran Estrategia. El ataque Japonés al puerto de Pearl Harbour (Hawaii) fue un éxito táctico de todo punto de vista.  El comandante Isoroku Yamamoto aplicó el Principio Estratégico a la perfección y logró el objetivo propuesto: destruir la fuerza naval americana del Pacífico sufriendo un mínimo de bajas japonesas.

Pero aquello que fue un gran éxito a corto plazo significó un gran error estratégico a largo plazo. Japón no considero una Gran Estrategia. Con el ataque a Pearl Harbour Japón forzó a Estados Unidos a entrar a la Segunda Guerra Mundial, los Aliados Europeos lograron aumentar sus fuerzas e invadir Europa, Alemania terminó derrotada y pocos meses después Japón tuvo que rendirse.   Estados Unidos no tuvo reparos en probar dos bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki y probablemente el ataque sorpresa a Pearl Harbour haya disminuido los escrúpulos americanos al momento de la toma de decisiones.

Existen muchas formas de perder de vista el objetivo. La distracción puede venir en forma de otras aparentes oportunidades que surgen pero que no están ligadas al objetivo de tu Estrategia o de tu Gran Estrategia.  

Michael Porter, profesor de Estrategia de Negocios de Harvard, afirma que” una empresa sin estrategia está dispuesta a hacer cualquier cosa”.  De igual manera podemos afirmar que una empresa sin estrategia, por lógica, tampoco podría recordar seguir la Segunda Sabiduría Estratégica.  

Otra forma de perder de vista el objetivo final puede derivar del éxito parcial. Seria como el comandante japonés Yamamoto festejando el éxito del ataque a Pearl Harbour sin darse cuenta de que era el inicio del fin para Japón. 

No sabemos cuan grande haya sido el festejo de Yamamoto, pero sabemos que  él mismo había enviado el 29 de Septiembre de 1941 (dos meses antes del ataque) un informe al jefe de Estado Mayor de la Armada, el almirante Osami Nagano, afirmando:

“Es evidente que una guerra entre Estados Unidos y Japón sería necesariamente larga. Estados Unidos no cejará mientras Japón esté ganando. La guerra durará varios años. Entretanto, los recursos de Japón se agotarán, los barcos de guerra y el armamento quedarán dañados, será imposible reponer el material… Japón se empobrecerá. No se debe librar una guerra con unas probabilidades tan pequeñas de victoria. Durante los primeros seis o doce meses de guerra contra los Estados Unidos y Gran Bretaña, causaré estragos en todos sus flancos y conquistaré una victoria tras otra. Para entonces, si la guerra continúa después de ese tiempo, no tengo ninguna expectativa de éxito”.

Las situaciones donde podemos y debemos aplicar Estrategia son múltiples y variadas, por lo tanto existen muchos objetivos posibles. No obstante, la pregunta que me gustaría plantearte es ¿Cual es tu Gran Estrategia? ¿Cual es el objetivo final que buscas?

En todas nuestras acciones subsecuentes a la definición de la Gran Estrategia debemos recordar la Segunda Sabiduría Estratégica:  “Ten siempre en mente el objetivo, adapta constantemente tus planes a las circunstancias”. 

La liebre de Esopo empezó bien pero a mitad de camino había olvidado el objetivo.

Perder de vista el objetivo es una forma de malograr la estrategia. Pero elegir el objetivo equivocado (o no tenerlo) es un error estratégico aún más fundamental. 

Si ya tienes una Gran Estrategia entonces tendrás un objetivo final. Y si tienes un objetivo final recuerda siempre la Segunda Sabiduría Estratégica.

Te dejo una frase final de Sun-Tzu y te propongo que la medites considerando tanto la Segunda Sabiduría Estratégica como el Principio Estratégico.  ¿Logras encontrar ambos en esta larga frase?

“Los ejércitos son como el agua: la naturaleza del agua es evitar lo alto e ir hacia abajo; la naturaleza de los ejércitos es evitar lo lleno y atacar lo vacío; el flujo del agua está determinado por la tierra; la victoria viene determinada por el adversario. Así pues, un ejército no tiene formación constante, lo mismo que el agua no tiene forma constante: se llama genio a la capacidad de obtener la victoria cambiando y adaptándose según el enemigo”. Sun-Tzu.

La semana que viene veremos la Tercera Sabiduría Estratégica y continuaremos esta mini serie sobre Estrategia.  

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#14 – La “Primera Sabiduría Estratégica” – Síguela para evitar uno de los errores más comunes en Estrategia.

#14 - La “Primera Sabiduría Estratégica” - Síguela para evitar uno de los errores más comunes en Estrategia.
#14 - La “Primera Sabiduría Estratégica” - Síguela para evitar uno de los errores más comunes en Estrategia.
Manny Bogado

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#14 – La “Primera Sabiduría Estratégica” – Síguela para evitar uno de los errores más comunes en Estrategia.

#14 – La “Primera Sabiduría Estratégica” – Síguela para evitar uno de los errores más comunes en Estrategia.  

Te invito a esta breve serie de cinco artículos sobre Estrategia donde compartiremos “Las 5 Sabidurías Estratégicas”. Estas te serán muy útiles al momento de tomar decisiones. 

Si consideras y practicas “las 5 Sabidurías  Estratégicas” estarás dando un paso fundamental en el proceso de pensar estratégicamente.

Antes de hablar de las 5 Sabidurías  consideremos que la palabra griega Estrategia (στρατηγία) representa un concepto cuyas raíces y orígenes no provienen del mundo corporativo o del ámbito empresarial y de negocios. 

Tanto es así que recién en el año 1965 la  palabra estrategia fue utilizada por primera vez en el contexto de negocios al  momento de la publicación  de un libro de Igor Ansoff llamado “Corporate Strategy”.  En esta translación del concepto al mundo corporativo varias de sus  dimensiones originales y fundamentales presentes en el concepto original y ancestral de estrategia se han perdido.

Existen centenares de libros ligando Estrategia a los negocios y al mundo corporativo, pero es importante ser conscientes de que un pensamiento fuertemente arraigado en el ámbito comercial nos puede dificultar practicar  la “Primera Sabiduría Estratégica” que dice:

– “Ajusta el objetivo a los medios”.

Este axioma (algo que es evidente por si mismo) parece ser contra-intuitivo en un mundo donde el mito del crecimiento eterno nos lleva a la interminable corrida por lograr cada vez más.  

Sin embargo, estrategia no se trata de pensar en grande, estrategia se trata de saber pensar. 

El primer trabajo de un estratega por lo tanto es definir la realidad y desde ahí estimar lo que puede ser realizado con los medios que posee.  

En una cultura donde los ejecutivos son presionados para vender “cada vez más” y “ser cada vez más grandes” existe un riesgo estratégico de omitir la Primera Sabiduría Estratégica y terminar mordiendo más de lo que puedes masticar. Muchos terminan atragantados o escupiendo sus planes originales a la basura. 

Las reuniones donde empresarios, corporaciones, departamentos de ventas, comités de nuevos productos, departamentos de compras y departamentos financieros se colocan objetivos y metas poco realistas y así cometen el error estratégico de definir un objetivo desproporcional a los medios disponibles son más comunes de lo que nos imaginamos.     

En ocasiones este error estratégico deriva de la presión ejercida por los accionistas que nada más desean su rentabilidad, o por un director ejecutivo que no piensa estratégicamente (y por lo tanto no considera la “Primera Sabiduría Estratégica”).  Pero a menudo este error estratégico puede tener su origen en el ego y en la ambición desmedida.

El ego es el primer y gran adversario a ser vencido, unicamente así el estratega podrá vencer la batalla externa. El conocerse a si mismo (o la empresa) es la base para tomar buenas decisiones estratégicas. 

Para ejemplificar lo que ocurre cuando no consideramos la “Primera Sabiduría Estratégica” recordemos el caso de la bebida cola RC Cola. 

La historia de las guerras comerciales entre Coca-Cola y Pepsi es muy conocida y fue mil veces contada, pero pocos deben recordar una marca que logró ser protagonista en esta guerra de titanes durante la década de los 80: RC Cola. 

RC Cola había dado el golpe sorpresa lanzando la primera bebida cola de dieta al mercado americano.  Siendo el primero a innovar logró conquistar el segmento de dieta que en realidad había sido “creado” gracias a su propia innovación.  

Sin embargo el éxito en este segmento fue tan grande que más tarde los ejecutivos de RC decidieron contratar a una de las mayores agencias publicitarias para organizar un ataque frontal al mercado tradicional de Pepsi y Coca Cola. El objetivo de RC Cola era conquistar el mundo de las bebidas colas!   

La ambición y la arrogancia generados por el éxito en el segmento diet llevó a estos ejecutivos a desestimar la Primera Sabiduría Estratégica y terminaron causando la desaparición de RC Cola en algunos años.   

Cada vez que tomamos un curso de acción omitiendo la Primera Sabiduría Estratégica  es probable que terminemos cometiendo un error estratégico y poniendo en riesgo el futuro.

Recuerda, Estrategia no se trata de pensar en grande, Estrategia se trata de saber pensar. Ajusta siempre tus objetivos a tus medios. Esta es la Primera Sabiduría Estratégia

Si te interesa puedes conocer la Segunda Sabiduría Estratégica aquí

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# 13 – Elon Musk, Jeff Bezos y la falacia del Liderazgo.

Elon Musk, Jeff Bezos y la falacia del Liderazgo.
Elon Musk, Jeff Bezos y la falacia del Liderazgo.
Manny Bogado

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# 13 – Elon Musk, Jeff Bezos y la falacia del Liderazgo.

Días atrás en una columna de CNN el professor Jeffrey Sachs, director del Centro de Desarrollo Sustentable de Columbia University, escribió:

“Con todo respeto a Jeff Bezos y otros billonarios que planean gastar billones de dólares de sus riquezas personales en viajes espaciales, centenares de millones de niños que no tienen acceso ni a salud básica ni a escuelas necesitan ayuda urgente, aquí en la Tierra”. 

Ese mismo día en artículo publicado en el Washington Post el ex-comandante de Operaciones Especiales de la Navy SEAL William H. McRaven redactó una reprimenda pública al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. McRaven denunció que el comportamiento del presidente avergüenza a las familias americanas e humilla a su país en el ámbito internacional y le recuerda que un buen líder es aquel que da prioridad al bien estar de los otros antes que al suyo.  Necesitamos líderes que estén enamorados de la humanidad,  no del dinero o de la fama. 

Tanto Jeffrey Sachs como William McRaven están indirectamente denunciando a una cultura que confunde egocentrismo con liderazgo y equivocadamente asigna el título de “líderes” a empresarios que están enfocados en sus gigantescos egos antes que en el bien común. 

Musk, Bezos y Zuckerberg ciertamente merecen el reconocimiento como grandes empresarios y hombres de negócios que son, tal vez los más grandes del mundo, pero esto no implica que sean líderes. No todos aquellos que caminan adelante saben adonde van. Liderazgo se trata de saber donde estamos y para donde nos conviene ir, y desde esa consciencia guiar a otros a un destino mejor por medio al ejemplo personal.  

Identificar como líderes a empresarios que colocan su foco y recursos en la exploración interplanetaria o en ser el primero a  poner en órbita sus productos o a crear “Space Force” servirá únicamente para aumentar la confusión con relación al verdadero significado de Liderazgo. 

Como dijo McRaven un buen líder es aquel que coloca el bien estar de los demás antes del suyo. Por lo tanto mientras el planeta se encuentre en un momento crítico y necesitando recursos para que los más desafortunados puedan sobrevivir hoy y nuestros hijos y nietos puedan vivir aceptablemente en el futuro, es una locura pensar en “colonizar” Marte o arrojar recursos en paseos espaciales. 

Es fundamental tomar consciencia de que estamos viviendo un momento clave en la historia de la civilización y necesitamos tomar acción para salvarnos, aquí en este planeta Tierra, no en el Espacio. Sin embargo, mientras el mundo clama por ayuda los billonarios, en su gran mayoría, se enfocan en construir sus modernas Torres de Babel. 

Algunos con reminiscencias bíblicas probablemente asociarán la famosa torre babilónica con el lugar donde “se confundieron las lenguas”.  No obstante, “la confusión” no es el mensaje central de la historia de la Torre de Babel (es la consecuencia). 

El mensaje central del mítico zigurat babilonio es una advertencia milenar. Advertencia sobre la ceguera del Ego que con gran arrogancia y una ambición personal desmedida busca sobrevivir en la memoria de otros seres finitos.  

“Construyamos una torre que llegue hasta el cielo. De ese modo nos haremos famosos… por toda la tierra» (Genesis 11:4). 

Según la Revista Forbes son 2,200 aquellos seres humanos que acumulan una riqueza total de más de 9 trillones de dólares. Entre estos son poquísimos aquellos que utilizan su riqueza para ayudar a la humanidad. Para el bien de todos seria oportuno recuperar una antigua práctica Romana utilizada cuando los césares entraban triunfantes al Foro Romano luego de grandes victorias militares. Desfilando en sus bigas tiradas por tres caballos (a lo que llamaban “Triunfo Maximo”) llevaban consigo a un siervo cuya única función era susurrar a los oídos del cesar las palabras “Memento mori” (Recuerda que morirás). Lo hacia con el fin de intentar impedir que incurriese en la soberbia y pretendiese usar su poder ignorando a los otros, a la ley y a la razón.

Elon Musk, Bezos, Trump y otros billonarios globales no pueden ser llamados líderes (aunque posean millones de admiradores) mientras estén enfocados en una disputa egocéntrica por una quijotesca exploración espacial que, así como la Torre de Babel, es útil únicamente para exaltar sus egos e intentar perpetuar su memoria en un mundo de mortales.   

Pongamos esto en perspectiva: la riqueza en manos de estos pocos billonarios es tan vasta (en una magnitud que jamas se había visto antes en la historia de la humanidad) que la misma revista Forbes calcula que si donaran el 1% seria suficiente para cubrir los 39 billones de dólares que la UNESCO necesita para educar a los niños más pobres del planeta. Todavia sobrarían 52 billones de dólares para cubrir el faltante para la salud básica de centenares de millones de personas, todos los años. 

Por otro lado Bill y Melinda Gates son los mayores filantropistas del mundo y destinan varios billones al apoyo de investigaciones y programas que apoyan niños en situación de extrema pobreza, enfermos y otros en situaciones muy  desfavorables.  Pero a pesar de su generosidad el sistema económico multiplica sus ganancias de tal forma que no logran dar lo suficiente para disminuir su riqueza.  Cuando Gates anunció hace años que donaría la mitad de su riqueza, incentivando públicamente a otros billionarios con sus palabras y ejemplo, su riqueza era de 53 billones de dólares. En Agosto de 2018 es de 94,8 billones.

Tal vez no estaríamos aquí hablando de la falacia de una cultura que llama de líderes a personas como Elon Musk, Jeff Bezos, Zuckerberg, Larry Page y otros  si estos siguieran el ejemplo de Bill y Melinda Gates. Pero la raíces de la Gran Crisis de Liderazgo no está en el dinero o la búsqueda de la fama, sino en el Ego. Cuando ya tienes más dinero de lo imaginable entonces el Ego te exige construir Torres de Babel mientras olvidas a los otros mortales.

En esta época en que los llamados “líderes” del planeta están mirando al espacio vale recordar que el psiquiátrica Carl G. Jung afirmaba que “aquellos que miran para afuera sueñan, aquellos que miran para dentro despiertan”.

El despertar individual está en mirar para dentro. Para poder liderar nuestras vida, nuestras empresas, nuestras comunidades y familias es necesario rescatar el verdadero significado de Liderazgo. El siglo XXI necesita urgentemente verdaderos líderes y para tanto se necesita “democratizar el liderazgo” como afirma el profesor israelí Tal Ben Shahar. El verdadero liderazgo no exige títulos, cargos y mucho menos riquezas.  

Si quieres una pequeña idea de como — sin ser Bill Gates — puedes demostrar más liderazgo que Musk y Bezos (y ni que decir que Trump), espera el próximo post donde te lanzaremos una idea y desafío.

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# 12 – El Reino del León – del Pensamiento Egocéntrico al Pensamiento Integral.

reino del león
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Manny Bogado

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# 12 – El Reino del León – del Pensamiento Egocéntrico al Pensamiento Integral.

Llegamos al final de esta primera serie de artículos sobre Liderazgo.  En ellos hemos explorado el significado y la esencia del verdadero Liderazgo; aquel que indefectiblemente nace del auto-conocimiento y del auto-liderazgo. Antes de entrar al último reino (el Reino del León) hagamos un pequeño repaso. 

Al mirar a nuestro alrededor vemos que una gran crisis de liderazgo afecta a nuestros países, a nuestras empresas y a nuestras comunidades. Ciertamente la ignorancia sobre el significado de liderazgo juega un rol preponderante en dicha crisis y por eso nos centramos en explorar el significado de liderazgo y en identificar al mayor enemigo del liderazgo: el ego. 

El Massachussets Institute of Technology (MIT), via un proyecto llamado “U-Lab”, afirma que “el mayor desafío de liderazgo en el siglo XXI” está en cambiar nuestra forma egocéntrica de pensamiento y evolucionar a hacia un pensamiento integral.

No somos víctimas de nadie a no ser de nuestro propio ego que nos engaña haciéndonos creer que somos una entidad separada de la naturaleza, de los otros y de nuestra propia esencia. El pensamiento egocéntrico que reina en nuestra cultura nos impulsa a actuar basados en el miedo y en la falsa percepción de que algo externo a nosotros nos podrá traer la paz y la realización que anhelamos.  Consecuentemente no nos responsabilizamos por nuestra propia transformación y culpamos a otros mientras esperamos que alguien, o algo, traiga el cambio que deseamos. El cambio depende de mi decisión y el gran desafio soy yo mismo.

Esa misma cultura individualista, competitiva y egocéntrica nos lleva a confundir Liderazgo con Management ya que nos resulta más sencillo administrar estructuras y organigramas (recurriendo al poder formal que emana del cargo) antes que transitar el largo y duro camino del auto-liderazgo que nos llevará naturalmente a servir a otros por medio al ejemplo personal y a la construcción de relaciones basadas en la confianza y en la integridad de carácter.

Hemos visto a lo largo de esta primera serie de artículos que para construir liderazgo primeramente debemos conocernos a nosotros mismos. Hemos compartido sobre la importancia de la Resiliencia, de dar el ejemplo, de lograr la confianza por medio a la integridad y la consistencia de carácter; de ser humildes y generosos cuando llegamos al éxito. 

Empezamos a comprender porqué Liderazgo es la más rara de las habilidades en una organización, pero es esta misma habilidad tan escasa aquella que determinará nuestro destino individual y colectivo. Solo dos caminos se nos presentan en la vida, o seremos víctimas de nuestros egos o seremos libres y líderes de nosotros mismos. 

Hemos también conocido Los Reinos del Liderazgo que nos hacen conscientes de las diferentes fases evolutivas del pensamiento humano que — por medio a la madurez y la realización personal — nos pueden llevar de una existencia egocéntrica (representada por Reino de la Hiena) hacia una vida de servicio y significado.  Nuestras conciencias pueden y deben evolucionar para llegar al reconocimiento del valor del ser humano y de la importancia de construir relaciones basadas en la confianza (Reino del Perro); para comprender el poder que existe en el ejemplo personal y en el pensamiento colectivo (Reino del Búfalo) y finalmente para alcanzar el más alto de los Reinos del Liderazgo, el Reino del León.

El Reino del León representa el nivel más alto en Liderazgo. Aquí el líder concibe liderazgo como siendo un camino de vida. Aquellos que conquistan este Reino han necesariamente transitado por un largo camino de desarrollo personal habiendo pasado por diversas transformaciones a lo largo de sus vidas. Estos líderes han logrado superar el sistema de pensamiento egocéntrico y han evolucionado hacia un pensamiento integral donde todos son considerados y valorados; donde existe la claridad de que el mejor líder no es aquel que tiene más seguidores sino aquel que crea más líderes. El líder león construye un legado que lo sobrevive asegurando así el futuro de la organización.

El Reino del León representa una forma de vivir que muchos considerarán excepcional pues ha llegado como Nelson Mandela a la profunda realización de que el valor de la vida no está en el mero hecho de haberla vivido sino en los cambios que ha provocado en las vidas de otros.

Los grandes líderes de la humanidad no fueron managers o CEOs o billonarios que miden el éxito por sus ganancias económicas. Los grandes líderes de nuestra Historia fueron personas humildes y valientes que dieron todo por los otros. 

Me gustaría terminar esta primer serie en Liderazgo citando al profesor John P. Kotter considerado como el mayor experto en Change Management a nivel mundial.

Catorce años atrás tuve el gran privilegio de ser becado para estudiar Liderazgo en la Universidad de Harvard bajo la guía del profesor Kotter.  Debo confesar que muchas de las conversaciones y de los casos estudiados no los podría recordar sin leer mis apuntes, pero no olvidaré la última frase con la cual el profesor Kotter resumió la esencia del verdadero Liderazgo.

Recuerdo vívidamente aquella tarde en Cambridge cuando en su ultima conferencia John Kotter dijo:

“Amigos, habiendo dicho todo… el verdadero liderazgo se trata de saber amar a la gente”.

Esta gran síntesis del profesor Kotter nos permite parafrasear a un líder que vivió hace dos mil años y que hasta el día de hoy muchos lo consideran como el mayor de todos:  

“Nadie tiene mayor liderazgo que este, que uno de su vida por sus amigos”.

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#11 – Jeff Bezos, Ramses y la receta para la vida miserable.

la receta para la vida
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Manny Bogado

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#11 – Jeff Bezos, Ramses y la receta para la vida miserable.

No mucho tiempo atrás el Washington Post publicó unos números que indicaban que la tasa de suicidios en Estados Unidos  había crecido de forma significativa en todos los Estados menos uno, y que este aumento se había observado en todas las franjas de edad, de genero y etnias.  Poco tiempo antes de dicha publicación se había suicidado Kate Spade, una diseñadora que pocos meses antes había vendido su empresa por más de 2 Billones de dólares. Y no mucho tiempo después de la trágica noticia de la conocida empresaria el mundo se sorprendió con el suicidio de del chef estrella Anthony Bourdin.

Muchas personas viven con depresión u otra condición que las lleva a la desesperanza y en estos casos es fundamental buscar ayuda profesional. Y es importante también observar que nosotros, como civilización en siglo XXI, somos inteligentes pero no sabios.  La inteligencia, de la cual nos enorgullecemos mucho como Homo-Sapiens, se trata de lograr algo de forma cada vez más eficiente. La Sabiduría por otro lado se trata de saber vivir bien. La cultura de nuestro siglo afirma implicitamente que el “saber vivir” está ligado a poseer más cosas para disfrutar.  El verdadero “saber vivir” sin embargo es más fundamental y está directamente ligado a saber elegir bien aquello que buscas en la vida.  

Para ilustrar esto me gustaría compartirte un soneto que está inspirado en una de las piezas más famosas del Museo Británico: el busto de Ramses II.  Este busto causó gran sensación al llegar a Londres, al punto de inspirar uno de los sonetos más hermosos de la lengua inglesa.

Creo que es útil recordar este soneto cuando necesitamos poner en perspectiva aquello que hacemos con nuestro tiempo y nuestra vida:

“Conocí a un viajero de una tierra antigua quien dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena, semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones las cuales aún sobreviven a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.

Y en el pedestal se leen estas palabras: “Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes, ¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!”

Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas».

El soneto me lleva también a recordar lo escrito por Jeff Bezos, el hombre más rico de mundo, en una carta enviada recientemente  a todos sus accionistas . Un trecho específico llamó la atención a los medios; Bezos decía:

 “Una cosa que amo de los clientes es que están siempre divinamente descontentos. Sus expectativas nunca dejan de crecer. Como artista, creador o emprendedor debes estar agradecido por esto. Tu audiencia, tus clientes, quieren que seas mejor, y esto te puede empujar a crear y a producir aun mejor.” 

Sin darse cuenta Jeff Bezos está dando la receta para una vida miserable. Las centenas de millones de personas alrededor del mundo que pasan por depresión laboral son víctimas de este tipo de pensamiento y cultura de la insatisfacción.

Lo dicho por Bezos es miserable por todos los lados que se le mire. Por el lado del consumidor la afirmación de Bezos apunta a una realidad: la de que hoy en día estamos tan acostumbrados a tener todo tan fácil que ya no nos satisface nada. Vivimos con una eterna sensación de insatisfacción y molestia por no recibir lo que esperamos.

Podemos estar volando a 10,000 metros de altura y a 900 Km/h y estar insatisfechos con la calidad del wifi, porque el wifi del bar de la esquina es mejor. 

Vivimos así porque somos inteligentes pero no sabios.  

 

Por el lado de los empleados de Amazon la afirmación de Bezos tampoco es una buena noticia. Esta forma de pensar continuará estimulando la cultura agresiva de Amazon que genera alta rotación y ya fue varias veces acusada de ser mentalmente insalubre. 

No estamos hablando en contra a la mejora continua que es una de las características de nuestra inteligencia y obviamente tiene su lugar.  Estamos hablando más bien de la Sabiduría que afirma desde hace miles de años que el saber vivir es comprender que el hombre no debe ser excesivo en nada. “Nada en exceso” habían escrito los griegos antiguos en la puerta del Oráculo de Delfos.  “Conócete a ti mismo. Nada con exceso”

Si el mundo no se acuerda del gran Ozymandias (Ramses II) que dijo “Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: ¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!

¿Acaso el mundo se acordará de ti, o de mi, o de Jeff Bezos, o de Bourdain o de Kate Spade en 4,000 años? O en 100?

Si estás pasando por gran stress laboral (que puede desencadenar depresión) se vale parar, mirar y replantearse.

Cada uno elige su camino, pero aquí está el camino de la sabiduría:

Seneca, el gran estoico romano, decía que el secreto de la tranquilidad, del buen vivir, de la sabiduría, es no aumentar tus expectativas y necesidades a medida que logras el éxito. Porque si lo haces, decía Seneca, entonces siempre te sentirás pobre y siempre estarás insatisfecho. 

La verdadera pobreza no es tener poco, es necesitar cada vez más. 

Mirando desde esta comprensión el mundo nunca ha sido tan pobre como ahora. 

Tan pobre al punto de que el hombre más rico del mundo no puede estar tranquilo, no puede descansar y parar para pensar sobre que será de su vida y de su obra en 100 años o en 4,000 años. 

Tan pobre que la diseñadora que ganó 2 Billones de dólares hace algunos meses no fue a una clínica para tratarse por depresión pues una de las cosas que le preocupaba, según su hermana, era pasar una mala imagen a su marca de carteras y vestidos.

Aunque Jeff Bezos diga que ama que el cliente esté divinamente insatisfecho y divinamente descontento, la Verdad es que la gran riqueza que puedes lograr en este mundo es estar divinamente satisfecho con lo que tienes.

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